30 sept 2009

COMO SOBREVIVEN LOS NIÑOS LA VIOLENCIA DE GÉNERO



La sociedad está tomando conciencia de la gravedad del problema de las mujeres maltratadas. Sin embargo, la problemática de los niños, que también viven día a día el conflicto pero con menos recursos para afrontarlo, es un tema casi ignorado. Se estima a la baja que alrededor de 3.3 millones de niños en todo el mundo son testigos de la violencia física y verbal entre sus padres cada año. La presencia de violencia doméstica no sólo aumenta el riesgo de abuso hacia los hijos, también comporta una serie de consecuencias negativas en el funcionamiento del niño y en su bienestar mental. 

La Fundación SM presentó la "Encuesta de infancia en España 2008" donde la inmensa mayoría de los menores manifiestan que los padres no discuten mucho y no sufren ningún tipo de violencia, si bien hay 175.000 niños y 140.000 entre 12 y 14 años a los que al menos uno de sus padres pega con frecuencia 



Asimismo, la violencia en el hogar de los padres contra los hijos se incrementa en el salto a la educación secundaria y, a lo largo de este ciclo, desciende. Asimismo, existe una relación proporcional de aumento de la violencia conforme crece el tamaño de la población, salvo en las grandes ciudades donde existen "más mecanismos de protección a la infancia"

Cuando el 90% de los maltratadores consuma la agresión con los pequeños en la habitación contigua, según revela un estudio del organismo europeo de atención a niños de entornos violentos Encare, se da fe de las terribles secuelas psicológicas que quedarán a estos menores, quienes serán más propensos que otros a padecer depresiones. 

invisibilidad 


Miles de niños viven bajo esta amenaza, muchas veces de forma oculta. Son chavales que sufren en silencio las palizas en sus propias carnes o en las de sus progenitores. Se trata de jóvenes que, en ningún caso, serán capaces de contar lo que les ocurre hasta que un moratón los delate o hasta que un vecino denuncie lo que ocurre tras las cuatro paredes de su vivienda. 
Como conclusión principal cabe destacar que dichos jóvenes buscan apoyo social, intentan distraerse para controlar sentimientos y tienden a los extremos. Esto es, se sienten frustrados, atacados o extremadamente tristes con facilidad. También se han observado cuadros de depresión, dificultad para la amistad, problemas en la escuela o inestabilidad emocional como marca de un hogar inadecuado.

Niños y Violencia Domestica
  • Niños que han vivido en un hogar donde ocurría agresión, es probable que desarrollen una variedad de efectos negativos y problemas.
  • Niños pueden ser heridos durante un incidente de violencia, pueden sentirse impotentes que no pueden hacer nada; se pueden culpar a si mismos por no prevenir el incidente o por haberlo causado, y pueden ser victimas de abuso o de negligencia.
  • Niños en hogares violentos se enfrentan con doble amenaza: el ser testigos a eventos traumáticos y el peligro de un ataque físico.
  • Niños que viven rodeados de violencia doméstica, sufren altos niveles de ansiedad.
  • Niños pueden desarrollar Estrés Post-Traumático (Similar a lo que sufren los veteranos de guerra) aun después de un solo incidente.
  • Niños expuestos a violencia domestica comúnmente tienen dificultades en la escuela.
  • Niños que viven rodeados de violencia doméstica frecuentemente tienen mas incidentes de faltar a la escuela sin permiso, de robo, insomnio, y violencia al contrario de otros compañeros que han sido criados en un ambiente sin violencia.
  • Estudios revelan que niños que son expuestos a violencia familiar tienden a ser demasiado agresivos y desordenados.
  • Estudios revelan que niñas que son expuestas a violencia familiar tienden comportarse de una manera mas pasiva que aquellas niñas que no han sido expuestas a violencia.
  • Niños que viven en un hogar abusivo corren mas riesgo de involucrarse en delincuencia juvenil y de abusar de sustancias tóxicas.
Es extremadamente importante que los niños que viven en hogares violentos tengan un plan sencillo de seguridad
  • Adviertale a los niños que se mantengan distantes a los conflictos de adultos.
  • Haga una lista de personas con las que los hijos puedan conversar y confiar cuando se sientan inseguros (vecinos, maestros, familiares, amigos).
  • Decida de antemano un lugar seguro al que los hijos pueden acudir en caso de que sientan inseguridad.
  • Enseñe a los niños como utilizar números telefónicos de la policía así como otros números de emergencia.

Efectos Posibles Sobre los Niños que Viven con Violencia Doméstica

Efectos Físicos: 
  • Quejas frecuentes sobre dolores de cabeza y/o dolores de estómago
  • Nerviosidad, inquietud, y espasmos de atención corta
  • Cansancio y letárgico
  • Frecuentemente esta enfermo
  • Pobre higiene personal
  • Regresión en su desarrollo (como aspirar sus pulgares)
  • Problemas de alimentación
  • Abuso de substancias o alcohol
Efectos Emocionales:
  • Vergüenza, culpa y culpabilidad propia
  • Llanto
  • Ansiedad y depresión
  • Comportamiento suicida
  • Pesadillas
  • Miedos y fobias
  • Auto estima bajo
Efectos de Comportamiento:
  • Actúa como substituyendo a un padre o cuidador
  • Crecimiento de comportamiento agresivo y   corajes explosivos
  • Apartamiento o desolación de si mismo
  • Orinarse en la cama, y pesadillas
  • Dificultad en el hogar o en la escuela
  • Defensas rígidas
  • Buscar atención excesiva
Efectos Sociales:
  • Dificultades de confianza, especialmente hacia adultos
  • Poco control de manejo de coraje
  • Involucrarse en relaciones de explotación
  • Incremento social excesivo (para evitar la vida en casa)
  • Puede ser pasivo(a) con otros o se comporta valiente con otros
  • Desalojamiento de amigos y parientes
  • Excesivamente rudo comportamiento interactivo con otros
Que Hacer Si un Niño(a) Revela Violencia Doméstica en Su Hogar
  • Sea paciente y escuche lo que el niño(a) intenta revelar
  • Hágale saber al niño(a) que no es su culpa
  • Edúquese sobre la violencia domestica y los recursos en la comunidad para poder mejor ayudar a el niño(a) y otros niños(as)
  • Los niños(as) que son testigos de la violencia domestica son victimas de abuso ellos mismos, bajo la ley  usted debe reportar cualquier tipo de abuso a los niños 

Source:
http://www.ci.el-paso.tx.us/police/children_domestic_esp.asp

http://www.lacasainc.org/espanol/docs/efectos_en_los_ninos.php

Domestic Violence Information and Referral Handbook



28 sept 2009

SÍNDROME DEL EMPERADOR (Cuando los niños maltratan a sus padres)

Dieciséis años. Plena adolescencia. 
Quería que su novia se quedara a dormir en casa, pero su madre se lo prohibió. 
«No quiero que traigas chicas a tu habitación», le dijo. 
Y entonces estalló la guerra.
 «¿Una zorra como tú no puede decirme a mí lo que tengo que hacer!»,
 le gritó el chaval en la cara, cargado de agresividad. 
Su madre se quedó de piedra. 
«Mi propio hijo me ha llamado zorra», se repetía después.
«No lo entiendo. ¿Qué he hecho mal?». 
El sentimiento de culpa le pesaba sobre los hombros. 
Estaba triste y, sobre todo, desconcertada
«¿En qué he fallado?», le preguntó al psicólogo. 
«En nada», fue la respuesta. 
«La sociedad se empeña en creer que los padres recogen lo que siembran, pero no siempre es así».
(continuará la entrevista con Vicente Garrido, doctor en psicología y criminología.)


La Fiscalía General de Estado recibió el año pasado 6.000 denuncias paternas.
Niños y jóvenes de 7 a 18 años insultan, amenazan o golpean a sus familiares.


No son mayores de edad, pero son los verdaderos jefes de la familia. 
No son delincuentes comunes, pero pegan, amenazan, roban, agreden psicológicamente... Son los protagonistas del llamado "síndrome del emperador", un fenómeno de maltrato de hijos a padres que se ha instalado con fuerza en la sociedad.
Este tipo de violencia no es nueva, pero en los últimos años su incidencia se ha disparado: desde el año 2000, los casos de este tipo de maltrato se han multiplicado por seis, con cerca de 6 mil 500 denuncias recibidas por la Fiscalía General del Estado el año pasado.
Estos datos podrían reflejar sólo la punta del iceberg del problema, por la resistencia de los padres a denunciar a sus propios hijos. La pasada primavera, un caso sacó a la luz pública esta situación: una madre asturiana rogó a los servicios sociales que se ocuparan de su hija, cuyo comportamiento violento (golpes, robos, amenazas) ya no era capaz de resistir. 

Sin embargo, "éste no es un caso característico, la tendencia de los padres es a encubrir el problema", explica Luis González Cieza, coordinador del programa de maltrato infantil de la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor, y que participó en una jornada sobre el "síndrome del emperador", organizada por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

En otros países, el fenómeno se ha tratado durante más años y los datos sobre su incidencia son más preocupantes. Un estudio realizado en Estados Unidos advierte que la violencia (no exclusivamente física) de adolescentes hacia sus padres tiene una incidencia de entre el 7 y el 18 por ciento en las familias tradicionales (en las monoparentales llega hasta el 29, mientras que las estadísticas canadienses aseguran que uno de cada 10 padres son maltratados). 

Razones: 

¿Qué puede ocurrir en la personalidad de un niño para que llegue a agredir a sus padres? 
Los expertos señalan innumerables causas genéticas, familiares y ambientales que ayuden al desarrollo de este síndrome.

Carlos Peiró, psicólogo de la Unidad de Orientación a la Familia de la Comunidad de Madrid, menciona, entre ellas, "el abandono de las funciones familiares, la sobreprotección y sobre exigencia simultáneas, los hábitos familiares determinados por la escasez de tiempo, la ausencia de autoridad, la permisividad y, sobre todo, la falta de elementos afectivos, como la calidez en la relación con los hijos. Se les educa más en otros entornos sociales que en la familia, algo que no ocurría hace tan sólo una década".

Sin embargo, para otros expertos, aspectos familiares o sociales, como la permisividad o la ausencia de autoridad, no son suficientes para explicar este fenómeno. Así lo cree Vicente Garrido Genovés, psicólogo criminalista y autor de Los hijos tiranos: el síndrome del emperador.

"Un padre excesivamente permisivo tiene como resultado un hijo caprichoso e irresponsable, pero no un hijo violento. La permisividad puede echar a perder a un niño (hacerse vago, juntarse con malas compañías, cometer delitos), pero si hay violencia es como resultado de un proceso de deterioro personal por falta de educación, generalmente al final de la adolescencia", explicó.

Para Garrido, la clave está en que estos niños "son incapaces de desarrollar emociones morales (como la empatía, el amor o la compasión), lo que se traduce en dificultad para mostrar culpa y arrepentimiento sincero por las malas acciones".

Por ello, asegura que el "síndrome del emperador" tiene causas tanto biológicas (dificultad para desarrollar emociones morales y conciencia) como sociológicas, ya que, en la actualidad, "se desprestigia el sentimiento de culpa y se alienta la gratificación inmediata y el hedonismo.

"La familia y la escuela han perdido la capacidad de educación, y esto favorece que chicos con esta predisposición, que antes eran mantenidos por la sociedad, ahora tengan mucha más facilidad para exhibir la violencia".

Carlos Peiró coincide en que el elemento decisivo son "las carencias más o menos claras en la adquisición de competencias personales", agudizado por el hecho de que "el hijo ideal de los padres está en franca contradicción con los hijos sociales ideales definidos por la sociedad de consumo".

La importancia de los medios en este factor es clave: "La televisión enseña valores muy hedonistas y consumistas -apunta Garrido-, y dificulta el aprendizaje del autocontrol, es decir, la capacidad de esforzarse por renunciar a cosas inadecuadas y para perseguir metas que requieren esfuerzos. Los hijos tiranos ven en los medios muchas conductas y metas que son coincidentes con lo que ellos desean: pasarlo bien y hacer lo que quieran sin que nadie les obstaculice".

Lo que para muchos es una falta de disciplina que se soluciona con un "cachete a tiempo", es, sin embargo, un problema mucho más profundo que exige "ayudar a que el niño desarrolle una conciencia sólida; ésta es la mejor policía. Y ello se logra aplicando castigos razonables, pero firmes, y explicando las razones morales y prácticas que supone su mala acción. En los casos más graves es, por desgracia, casi imposible", lamenta Garrido. 


Las madres, principales víctimas. 


Los escasos estudios realizados en España sobre este fenómeno no permiten elaborar un perfil exacto de las familias que acogen a un niño o joven con el "síndrome del emperador". Sin embargo, los expertos coinciden en una mayor incidencia en las familias monoparentales.

"La mayoría de los casos se da en madres que vuelven a tener otra pareja", explica Luis González Cieza. Uno de los pocos estudios realizados al respecto es "La violencia de los jóvenes en la familia, una aproximación a los menores denunciados por sus padres", elaborado por el Centro de Estudios Jurídicos de la Generalitat de Cataluña.

El informe asegura que la madre es la víctima en el 87 por ciento de las ocasiones que se produce este tipo de violencia, y que principalmente recibe agresiones físicas, aunque también son habituales las verbales. En el 13.8 por ciento de los casos, el estudio refleja que la intimidación se produjo con un cuchillo o un arma similar.

González Geza añade que la edad media de los menores denunciados por este tipo de violencia es inferior a la de otros delitos. Mientras que en estos últimos es de 17.5 años, en el "síndrome del emperador"esde 16 años. Sus protagonistas, además, no suelen tener historial delictivo.

Una última característica es que esta violencia familiar tiene una incidencia sensiblemente superior en hijos adoptados frente a los biológicos. 

Cómo detectar un 'emperador' en casa:
1.- Incapacidad para desarrollar emociones morales (empatía, amor, compasión, etcétera) auténticas. Esto se traduce en muchas dificultades para mostrar culpa y arrepentimiento sincero por las malas acciones.
2.- Incapacidad para aprender de los errores y de los castigos. Ante la desesperación de los padres, no parece que sirvan regaños y conversaciones, él busca su propio beneficio, parece guiado por un gran egocentrismo.
3.- Conductas habituales de desafío, mentiras e incluso actos crueles hacia hermanos y amistades. 

Cómo enfrentarse al síndrome:
1.- Desarrollar de manera intencionada y sistemática las emociones morales y la conciencia de los hijos, dándoles oportunidades para que practiquen actos altruistas y que extraigan lecciones morales.
2.- Establecer límites firmes que no toleren la violencia y el engaño.
3.- Prestar ayuda para que desarrollen habilidades no violentas que satisfagan su gran ego. 



Fuente:

http://www.nuestraedad.com.mx/index2.htm

23 sept 2009

LOS 10 MANDAMIENTOS PARA UNA MUJER MALTRATADA





1.-Amarás tu vida y la de tus hijos por encima de todas las cosas.



2.-Denunciarás en comisaría la próxima agresión física o psíquica que sufras.




3.-No consentirás que él controle tu vida.




4.-No dejarás que te insulte ni que te haga creer que eres inferior a él.




5.-No creerás ni una sola vez sus disculpas y promesas de cambio.




6.-Convéncete de que si te pega y te humilla, no te quiere.




7.-No te sentirás responsable.. Si te maltrata, el único culpable es él.




8.-Escucharás los consejos de familiares y amigos que te quieren ayudar.




9.-Buscarás la ayuda profesional de psicólogos y asistentes sociales.




10.-Creerás en tí misma y en tu valor para rehacer tu vida.


A la primera señal de malos tratos llama



A la primera señal de malos tratos llama

17 sept 2009

SOBREVIVIR A LOS ABUSOS INFANTILES "PENSAMIENTOS EN PRIMERA PERSONA" Y UN PREMIO PARA COMPARTIR.



Abuso Sexual: Sobreviviente
El abuso sexual es una de las manifestaciones más graves del maltrato ejercido hacia la infancia y ocurre cuando un adulto utiliza la seducción, el chantaje, las amenazas o la manipulación psicológica para involucrar a un niño o niña en actividades sexuales de cualquier índole. Ocurre en todas las clases sociales, independientemente del nivel económico y/o cultural. Es probable que se dé en un ambiente en el que, como mínimo, exista maltrato emocional. Si aparece rodeado de violencia física, alcoholismo, abandono, etc., las secuelas del propio abuso se intensifican y se suman a las que provocan estas otras problemáticas. Además, las características propias del abuso en sí mismo pueden aumentar la gravedad de las secuelas: el tiempo que dura el abuso, el número de agresores o abusadores, el grado de violencia o manipulación utilizado, la reacción de los adultos en caso de que la menor pida ayuda... e incluso la forma en que la víctima reacciona ante el abuso puede complicar más las consecuencias que el abuso tiene a corto, medio y largo plazo.

El daño producido puede ser tan grande que si en algún momento no lo abordas frontalmente, las secuelas te acompañan toda la vida. El abuso sexual y el incesto constituyen en cierto modo una eficaz forma de aniquilar a una persona: sin quitarte la vida, te incapacita para tomar de ella satisfacciones y te puede llegar a arrojar a una espiral de autodestrucción prolongada al infinito.



“Los efectos pueden ser tan generalizados

que lo invaden todo:

el sentido de la identidad,

las relaciones con nuestro entorno,

la sexualidad, la relación con los hijos,

la vida laboral,

la cordura...”





Lo más doloroso es tomar conciencia. La víctima descubre un día que estaba sola en medio del mundo, y eso da miedo, mucho miedo.

Descubre que todos los que te habían acompañado desde la infancia, en realidad, estaban muy lejos (o tan siquiera nunca estuvieron). Y se ve a sí misma como una niña abandonada. Es una revelación, su cuerpo nunca le ha pertenecido, cuerpo maltratado por otros, aquellos que le sonreían diariamente.

Así es que pronto llega la rabia. Yo le he levantado un altar dentro de mi, es la expresión más fuerte del dolor, es la voz de la víctima, que no puede expresarse de otra manera que mediante el grito.


No sabes que aquello es malo aunque te duela, porque la vida de las víctimas ha sido tan corta que no están preparadas para defenderse; porque el agresor (como en mi caso fué) es esa persona de confianza de la que esperas protección, nunca el daño. Sin embargo, la vida del agresor es ya tan larga como para saber que no dirás nada y que si lo dijeras nadie creería un crimen tan horrendo. Hay maldad en sus actos, sólo maldad, nunca locura.





Es la risa del agresor la que confirma su poder, es su risa la que hace del sufrimiento de la víctima humo que se disipa poco a poco en el horizonte: si pide ayuda la culpan; si no la culpan justifican a su agresor, hipocresía social, pero nunca he visto a ninguno de esos ponerse en el lugar de las víctimas. Nadie habla de la desproporción que hay entre las necesidades sexuales y vitales de un adulto con las necesidades de una niña o niño, ni de la diferencia de experiencia y física que facilita el chantaje. El miedo doma a la víctima desde que es niño/a, crece un ser vulnerable, sin resistencia ni capacidad de rebelión.






Pero me enseñaron a tolerar más allá de los límites para proteger a los adultos y su forma de vida. Es irónico que quien necesite protección tenga que darla y deba cuidar de los demás, cuando el agresor sólo pensaba en sí mismo. El secreto les protege. Por mucho que pierda el agresor, al hacerse su perversión pública, más ha perdido la víctima porque se quedó sin infancia, sin juventud, sólo le queda la insatisfacción, nos arrebataron el único bien que teníamos, nuestra propia vida.

La víctima de incesto ha de tener confianza en sí misma, porque ha vivido el mal y eso se escapa a la comprensión del mundo, nadie va a comprender.

Acepto a la superviviente que soy, no quiero ser otra, acepto las oportunidades perdidas, la vida no vivida, los errores cometidos, también el incesto, que es un trabajo que dura toda la vida, lo acepto. Soy INOCENTE de las circunstancias de los otros, que se perdonen a sí mismos. Mi trabajo no es hacer el suyo, yo soy una superviviente a la que quitaron una palabra: INOCENCIA; y ahora yo la traigo, esa inocencia que me hace libre, porque conozco la verdad, soy la persona más libre de este mundo.(Con todas sus consecuencias)

Mi visión en el presente.







Al pensar en mi pasado tomo conciencia de ver con claridad cómo me afectó el abuso y lo que lo rodeó, y cómo en la actualidad sigue interfiriendo en mi vida desde la sombra. Ha sido en ese doloroso ejercicio de recordar, pararme a pensar y analizar donde se ha arrojado la luz imprescindible que ilumina ante mis ojos la forma en que yo puedo intervenir ahora para evitar que siga haciéndolo.




Y descubrí en mí, en mi interior, en mi alma reacciones-consecuencias-secuelas :




  • Restar importancia a lo ocurrido, racionalizarlo dejando al margen mis verdaderos sentimientos, negarlo, olvidarlo.


  • Desdoblamiento-escisión, dividiéndonos en más de una persona: la que se ve y la que permanece oculta a los demás. Abandonar el cuerpo, desconectando de él totalmente.



  • En la pérdida, exceso y ejercicio del control: necesidad de controlar todo lo que te rodea para protegerte, padecer enormes despistes y ausencias por estar interiormente en “otro mundo” algo así como ausente, permanecer en alerta constante, desarrollar un mordaz sentido del humor como forma de enfrentar la tragedia escondiéndote detrás de él para mantener una distancia protectora, mantener ocupación constante para no pensar...


  • Escaparse

Y si el dolor en un momento determinado era demasiado grande:




  • Enfermedad mental, autolesión, intentos de suicidio,...


  • Adicción y aislamiento, problemas con la comida, mentir, adicción al trabajo, drogas, alcohol, ...


  • Buscar seguridad a cualquier precio: convirtiéndote en esposa y madre abnegada renunciando a todo lo demás, o evitando la intimidad a cualquier precio


  • Buscar o evitar compulsivamente contacto sexual


Paralelo a todo esto, compruebo que cada víctima a reaccionado de forma distinta aunque básicamente parecida, y que había muchos elementos en común: generalmente sólo variaba la intensidad con que nos había afectado alguno de los puntos anteriormente citados y he podido darme cuenta:


  • de cómo puedo intervenir en situaciones concretas que antes no podía ver y que me abocaban al desastre.


  • de cómo todo lo que me sirvió en un momento para sobrevivir en la actualidad me estaba impidiendo responsabilizarme de mi bienestar.


  • de cómo no tenía ni remota idea de que esto ocurriera porque desconocía la manera en que llegaba a determinadas situaciones: creía que eran inexplicables e inevitables y, por lo tanto, que yo no tenía ninguna capacidad de cambiarlas
  • de cómo ejecutando esos aprendizajes inconscientemente anulaba el poder que tengo sobre mi vida.

Y digo que me sorprendo distinta porque ahora sé qué hacer para no llegar a situaciones muy extremas que me hacen daño, no siempre lo consigo totalmente, pero me perdono y puedo reaccionar, hasta incluso creo que comienzo a destinar energía (la que antes ponía en hacerme la vida imposible) en conseguir lo que necesito y perseguir lo que realmente me importa en la vida.
La adulta que soy ha tomado de la mano a la niña herida que aún permanece en mí y juntas hemos trabajado en una reconciliación con mi pasado, que actúa como un lastre y que impide que atraviese el umbral de la “superviviente”, el umbral de la superviviente es encontrarte en una situación precaria permanente donde te comportas como un animal herido que utiliza toda su energía en los mínimos necesarios para mantenerse a flote, una situación de precariedad permanente en la cual cualquier estimulo exterior es vivido como una agresión ante la que nos sentimos impotentes, precariedad que nos mantiene aisladas, atadas a un sentimiento de culpa que nos agota, enganchadas a una necesidad de controlarlo todo para protegernos, atrapadas en una relación agresiva con nuestro cuerpo que nos debilita.



Ocurre que después de vivir un inmenso dolor en soledad, sin poder comprenderlo, te conviertes en alguien con serias dificultades para relacionarse íntimamente, cuando una parte fundamental de tu persona está incomunicada, no tiene palabras para expresarse, ni lugar en el mundo donde residir, entonces una parte de ti está enajenada, una extrañeza permanente te aleja del mundo, mientras el resto de lo que eres actúa en un teatro infinito intentando restaurar la carencia de afecto que significó el abuso, intentando desesperadamente ser aceptada.

En esa necesidad de protegernos se desconfía de los sentimientos, que aprendieron que no se podía confiar, que si algo malo te ocurre la culpa es tuya y te verás sola, aprendí que el mundo de los sentimientos es confuso y peligroso, y así desconectada del cuerpo caminaba sin brújula por el mundo.
Precisamente y paradójicamente, esta limitación nos convierte en presa fácil de nuevos abusos a lo largo de nuestra vida, porque al final reproduces lo que conoces y es difícil romper el círculo tú sola.

He conocido familias desesctructuradas donde como mínimo la falta de afecto y el descuido era lo común, donde las víctimas de estos abusos se encontraban a su vez debilitadas y aisladas por los abusos que sufrían o habían sufrido, y donde además aparecía fácilmente la violencia emocional o física especialmente contra las “mujeres”.



Porque aunque no todas las mujeres hemos sufrido incesto o abusos sexuales muchas hemos sufrido algún tipo de abuso sexual o violencia de otra índole por el hecho de ser mujeres. Una violencia que en su máxima extensión agrede el cuerpo y la identidad, violando esos frágiles límites que somos: piel, vasos sanguíneos, vísceras y huesos.
Tenemos así como resultado una sociedad dolorida, con un alto nivel de sufrimiento, producto de un sistema de violencia más o menos sutil, donde los más débiles sufren como último eslabón de la cadena. Atravesado todo ello por el sexo, la raza y la clase social , orientación sexual y otras..

Un circulo de violencia que no se cierra,que se extiende y amplifica, generando malestar sufrimiento y enfermedad... Nosotras hemos podido comprobar que es posible cortocircuitar esos efectos y redirigir la energía en direcciones más positivas y productivas.



Porque aunque sea doloroso tocar hechos que nos hicieron tanto daño, sobrevivimos a lo más duro: el propio abuso.
Porque aunque sea doloroso es principalmente liberador. Liberador porque nos libera de las secuelas que aún permanecen en la actualidad de nuestras vidas.


Y sobre todo, la fuerza de hacerlo con otras mujeres que sin juzgar, (es fácil que nos juzguen sin saber el daño que nos hacen), entienden y respetan tus sentimientos y contradicciones por retorcidos que pudieran parecer, porque en cierto modo son también sus miedos, sus dudas y sus contradicciones. Y porque los sufrimientos de cada una tienen una historia común.

La posibilidad de hacer esto en acompañamiento mutuo dentro de un mismo proceso, destruye la esencia misma del abuso: el aislamiento en que se da y al que te somete. Rompiendo así los miedos y ansiedades que se fraguaron en él.
Y sobre todo, la fuerza de saberme acompañada a distancia por todas las personas anónimas del mundo que día a día luchan por cambiar y mejorar sus vidas.






Tras mucho tiempo de ausencia, de nuevo por aquí. Lo primero de todo es dar la bienvenida a todos los seguidores nuevos que han pasado por este rincón durante este tiempo y han decidido quedarse, al igual que debo agradecer todos los comentarios que habeis ido dejando en cada entrada. Poco a poco intentaré ponerme al día, pero han sido varios meses fuera y llevará su tiempo.
DEFINICIÓN DE HONESTIDAD (SEGÚN WIKIPEDIA)

Honestidad: La honestidad es una cualidad humana que consiste en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad, y de acuerdo con los valores de verdad y justicia. En su sentido más evidente, la honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas; en otros sentidos, la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo.
¿Por qué hablo tras esta entrada sobre la honestidad?

Quiero compartir con todos vosotros un premio muy emotivo que recibí en esta ausencia, del cual me siento muy agradecida. Vino de manos de Kken, una grandísima persona que lleva luchando parte de su vida contra sí misma y contra su pasado, una mujer guerrera, pero sobre todo valiente, muy valiente y generosa, con muchas ganas de disfrutar y de vivir cada momento de esta vida, además de pertenecer a la Administración de uno de los mejores foros que he conocido para ayudar a las mujeres maltratadas, Huellas.

Huellas-Foros
(click en la imagen)
El premio lleva consigo unas reglas, una de ellas es elegir a 8 personas para compartirlo, regla que con el permiso de Kken voy a saltármela, si eres y te sientes realmente honesto puedes llevártelo. La otra regla es decir honestamente 10 cosas sobre uno mismo, tarea mucho más complicada quizás, por eso esta entrada la escribí en primera persona, dejando como máximo exponente mi sentir remarcando 10 cualidades y/o defectos personales, y si la leíste completa, has podido conocerme un poco más y entender mi forma de ser.

(http://ahorasalesylocuentas.blogspot.com/).


Mi foto


GRACIAS DE NUEVO KKEN

PREMIO A LA HONESTIDAD.





7 sept 2009

POEMAS CONTRA DESIGUALDAD (3ª PARTE)(ENTRADA PROGRAMADA)

¿RECUERDAS?

¿Me recuerdas?
Soy la chica
de la piel oscura
y los zapatos gastados.
Soy la chica

con dientes cariados.
Soy la chica
negra de los dientes podridos
con el ojo herido
y la oreja destrozada.
Soy la chica
que sostiene a sus hijos,
cocina sus comidas,

barre sus patios,
lava sus ropas.
Oscura y pudriéndome
y herida, herida.
Yo daría
a la raza humana
tan sólo esperanza.
Soy la mujer
con la piel oscura bendecida.
Soy la mujer

con los dientes arreglados.
Soy la mujer
con el ojo sanado,
con la oreja que oye.
Soy la mujer: Oscura,
arreglada, curada,
que te escucha.
Yo daría

a la raza humana
tan sólo esperanza.
Soy la mujer
que ofrece dos flores
con raíces gemelas.
Justicia y Esperanza.
Comencemos.

Alice Walker


SOY NADIE



Soy nadie. ¿Tú quién eres?
¿Eres tú también nadie?
Ya somos dos entonces. No lo digas:
lo contarían, sabes.

Qué tristeza ser alguien,
qué público: como una rana
decir el propio nombre junio entero
para una charca admiradora.

Emily Dickinson

Un bonsái no es un árbol que no crezca, es un árbol al que se le impide crecer, al que se le van podando ramas, cortando raíces, manipulando su crecimiento natural, a capricho absoluto de su cultivador. Pero al mismo tiempo, se va regando y cuidando con esmero para mantenerlo, porque el verdadero placer es que crezca bajo el control de sus manos y de su imaginación. Y así obtiene “su obra”. Es decir, la misma persona que va “destrozando” la planta es la misma persona que le permite que siga viva. Profesor psiquiatra forense Lorente Acosta (El efecto Bonsai)

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LA ARMONÍA DEL SILENCIO, mi nuevo blog.

LA ARMONÍA DEL SILENCIO, mi nuevo blog.
A veces, me refugio aquí.
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DIFUNDE ESTOS BANNERS, GRACIAS