
- Confiar que el Juez, como suele ocurrir en casi todos los casos, no se de cuenta de lo que dice la ciencia, y es que en el 80% (aproximado) de los casos de los divorcios contenciosos, existe interés de una de las partes en apartar al hijo del otro (Alineación parental, inculcación maliciosa, secuestro emocional.)
- Ingresar en un centro de mujeres maltratadas de la federación de mujeres separadas y divorciadas.
- Aprenderse una versión en la que no pueda haber testigos que la desmientan (no hablemos si se encuentra alguno que mienta) repitiéndola hasta la saciedad con algún detalle imaginado, programando y lavando el cerebro al menor (forma de maltrato infantil parece que no reconocible jurídicamente, aunque alguna jueza crea que esto es cuestión de desavenencias propias de la ruptura familiar) , para que corrobore la versión de la madre.
se convierte en una verdad"
Propaganda de Hitler)
- Ella provoca discusión. Es cuestión de tiempo caer, dada la naturaleza del mortal.
- Ella pone denuncia porque dice que él le ha tirado de los pelos.
- El ingenuo varón, que cree que con la verdad se va a todas partes, confiesa que se discutió, como hacen todos, pero que en ningún momento hubo nada de nada, ni mucho menos tirón de pelos. El ingenuo varón cree que habiendo dicho la verdad el juez sensato archivará la denuncia.
- El varón es condenado a un año de prisión, orden de alejamiento, etc. etc., Lo único bueno es que no tendrá que entrar a prisión si carece de antecedentes penales, pero ya tiene una condena que le convertirá en una presa fácil. Esto es especialmente doloroso cuando hay algún hijo de por medio, pues el último motivo para este tipo de actuaciones es apartar al padre del hijo.
- El ingenuo, pero ya con rasgos de imbecilidasd por exceso de ingenuidad, cree que en apelación las cosas van a ser de otra forma y entonces le salen con el principio de inmediación y las habilidades "paranormales" de los jueces para saber quién dice la verdad y quien miente. En base a ello le niengan la revisión de la valoración de la prueba, vulnerando así el derecho a la doble instancia en lo penal.
"Cuando se mezcla una verdad y una mentira, el que la otra parte confirme la parte verdadera de la historia, vale para que jurídicamente se confirme la falsa. "



























