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4 jul 2011

AQUELLOS HOMBRES BUENOS


A veces, buscándola o no,
la cordura se acopla en mi ser,
y son en esos momentos de lucidez,
cuando me avergüenzo de la ironía,
donde la maldita minoría
oscurece a la gran mayoría.
Desde hombre maltratador o psicópata,
hasta hombre pedófilo o pederastia,
atravesando de cuajo al hombre que abusa ,
me olvidé del auténtico HOMBRE bueno.

Miles de palabras oscurecen mis entradas,
adjetivos o verbos dignos del propio Belcebú.
Odio, recelo, adversión o desprecio,
lo más repetido entre comentario y disquisición.

Pero por suerte, por gracia, o por bondad,
la mayoría de hombres que nos rodean,
se merecen otros calificativos,
que por infortunio,  aquí no los mencioné.

A veces, entre el crepúsculo y el alba,
la sensatez se adueña de mí,
y parejo al brillo de la luna
vislumbro caminos ciegos
repletos de luces cegadoras,
donde poder sentir en cada rincón
el calor y el amor de aquellos HOMBRES buenos.


Y si el pasado nos acondicionó,
no dejes que el presente te acomode,
con cintas de oro y  raso tapando tu visión
difícilmente los verás.

Con el corazón en la mano,
y el alma aún recomponiéndose,
me aventuro a gritar
todo aquello que callé,
agradeciendo a quienes su prioridad ante la mujer
fueron superiores ante una opción más,
y a quienes con un gesto, una mirada o tal vez su amor
me brindaron esa paz que nunca reconocí.

A todos  y cada uno de.ellos,
a los que estuvieron
o a los que algún día vendrán,
GRACIAS por estar.

26 abr 2011

CUANDO EL SILENCIO TE HACE CÓMPLICE


SILENCIO, de nuevo el protagonista de una nueva entrada..
Si a grandes rasgos hablé de él  como mariposas que aletean entre los labios de las víctimas de los abusos,  ese silencio que nos condena de por vida, alejándonos poco a poco de tu mundo, existe otro tremendo silencio aún más aberrador, y es el de quien lo sabe y NO actua, el silencio de quienes no quieren creerlo o reconocerlo. Ese silencio que los hacen casi tan culpables como el abusador.


La mayoría de los abusos se producen por parte del padre o un familiar muy cercano, es más fácil acceder a la víctima.

Al padre "siempre" se le ve como el símbolo de autoridad, el que dispone como debe ser la convivencia de todos los integrantes de la familia.
El "jefe de familia", decide cuándo y cómo se premia y cuándo y cómo se castiga. Esto conlleva a que el niño/a tenga un sentimiento de respeto (también de temor) hacia un adulto omnipotente y al mismo tiempo una idea de que lo que él dice, hace o dispone "está bien" o "debe estar bien". Ello es así y se repite en todos los casos: donde el padre abusivo le hace creer a su hija que la relación que se le está proponiendo (en realidad imponiendo) es normal y que todos los padres realizan las mismas prácticas con sus hijas.


Y llegada esta situación, ¿qué ocurre con la madre? Si ya es muy duro dar ese primer paso y nos armamos de valor para contarlo a la madre, ¿Por qué no nos creen? ¿Es cómplice también? Sus respuestas suelen ser de negatividad, de incredulismo, burlas o de tachar a la víctima de mentiroso/a. 
¿De verdad una madre puede pensar que un niño/a de corta edad puede inventarse una cosa así?

El niño/a abusado se siente ahora desamparado. Siente que su madre es cómplice. En muchas ocasiones no son capaces de evaluar adecuadamente las señales que dan indicios de lo que ocurre. La propia angustia de esta madre, quizás algo de inmadurez o dependencia enfermiza hacia su cónyuge, permiten que esto suceda....y sin darse cuenta, hunden más y más a la víctima en su sentimiento de indefensión y sobre todo "culpa".
Y es esta culpa la que te hace callar, la que te autoincrimina como la única causante de un posible "desastre familiar" si lo cuentas, siempre bajo el manto de la amenaza de que fué "sólo" culpa del niño/a.

Y aunque la mayoría de las madres son capaces de dar la vida por sus hijos, lamentablemente otras no; y la complicidad en el abuso está mayoritariamente asociada a la figura materna, que no puede o no quiere creer el abuso.
Escribir este post (a parte de ciertos recuerdos ) me viene a la cabeza este cuadro de Picasso, "Mujer con los brazos cruzados", una figura pasiva, de impávido rostro y de mirada ausente, retratada por el artista durante el "período azul" de su grandiosa obra, y que podría ser una simbólica representación pictórica de estas madres que ven sin querer mirar y callan cuando deben actuar.

11 mar 2011

¿CALLAS O GUARDAS SILENCIO?

¿Callamos o guardamos silencio?
Quizás (o muy probablemente) sea casi lo mismo.
Nos dicen que callar es no hablar, es guardar silencio.  
Silencio es no hablar, o falta de ruido.
Desde muy pequeños ya nos habituamos a callar,... nos lo enseñan,... o nos lo imponen, ...pero no así,  a guardar silencio, pues para éste menester, hay que saberlo hacer y sólo lo aprendemos con el paso del tiempo. 

Es un arte no sólo de los sabios.

Callamos por no ofender o molestar, callamos por ignorancia o para omitir información, hay veces que hasta callamos para "dejar pasar" a un ángel. Callamos por prisas y falta de tiempo, un gesto con la cabeza sirve para no-decir un hola y callamos en demasía para otorgar.

Guardar silencio es una continuidad a callar y como ya dije , hay que a cultivarlo. Pero hay un gran colectivo que a fuerza de golpes y abusos, lo llegan a dominar (por desgracia) casi a la perfección y me refiero a las mujeres y/u hombres víctimas de los malos tratos y sobre todo, a las víctimas del A.S.I.

El silencio es un terrible arma de doble filo y se mire por donde se mire, se coja por donde se coja, siempre, siempre nos termina lastimando.

Silencio, amigo de pensadores, sabios o poetas,  inspirador de monólogos con nuestra propia alma, lugar de descanso o escritura musical en forma de pausa.
Silencio, grandísimo enemigo de quien se refugia en él día tras día ,  por vergüenza, por miedo o  amenazas  de un abusador o maltratador que usa sus armas despiadadamente. Porque guardar silencio aquí no es callar, guardar silencio es más poderoso que las palabras ( o el callar), y es la única manera de poder  vivir despiertos en este mundo que nos tocó vivir.
Guardamos silencio para auto-protegernos de un pasado o un presente que nos lastima,  guardamos silencio por la incapacidad de confiar en nadie y guardamos silencio, simplemente porque sí, porque no sabemos hacer otra cosa.
Guardamos silencio para gritar desesperadamente todo aquello  que no sabemos manifestar de otra manera, aún a sabiendas, de que nadie lo podrá descifrar..
Hasta el silencio tiene su propio lenguaje, lo dice todo sin expresar nada, siendo el  fiel reflejo de los sentimientos que mantenemos escondidos tras corazas de platino.

Es hora de aprender a hablar 
cuando podemos sentir las palabras, 
es hora de aprender a callar, 
cuando sólo escupes las palabras,
y es hora de guardar silencio, 
 cuando lo haces sin cerrar tu corazón.

Ya lo dijo William Shakespeare:

Es mejor ser rey de tu silencio
que esclavo de tus palabras.

ANTE LA PRIMERA SEÑAL
DE MALOS TRATOS LLAMA

Un bonsái no es un árbol que no crezca, es un árbol al que se le impide crecer, al que se le van podando ramas, cortando raíces, manipulando su crecimiento natural, a capricho absoluto de su cultivador. Pero al mismo tiempo, se va regando y cuidando con esmero para mantenerlo, porque el verdadero placer es que crezca bajo el control de sus manos y de su imaginación. Y así obtiene “su obra”. Es decir, la misma persona que va “destrozando” la planta es la misma persona que le permite que siga viva. Profesor psiquiatra forense Lorente Acosta (El efecto Bonsai)

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LA ARMONÍA DEL SILENCIO, mi nuevo blog.

LA ARMONÍA DEL SILENCIO, mi nuevo blog.
A veces, me refugio aquí.
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