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5 nov 2009

¿HASTA DONDE ESTAS DISPUESTA A PERDONAR A TU MALTRATADOR? EL PODER Y LA CAPACIDAD DEL PERDON: Carta de una mujer y madre

 La publicación de esta carta 
en el semanario Alfa Omega tuvo su justificación 
en la necesidad de ofrecer a la sociedad 
otros mensajes diferentes de los que
los medios de comunicación realizan a diario 
sobre el tema del maltrato. 
La idea fundamental que subyace 
es la de que va a resultar, 
cuando menos, difícil que la sociedad
pueda salvar a las víctimas
sin salvar a los maltratadores. 

Tambien hay que tener en cuenta,
que no siempre perdonar
es sinónimo de olvidar.

En cualquiera de los casos, 
mis respetos hacia esta mujer.








Me he enterado que has tenido problemas con otros reclusos y que incluso te han llegado a agredir. Por eso, estoy dispuesta a solicitar de las autoridades competentes que te protejan, porque tu integridad es muy importante para mi salud. Sé que esta última afirmación te resultará extraña, no sólo a ti sino a muchos otros que la pudieran oír, por lo que paso a explicártela más detenidamente.
Es verdad que tu comportamiento fue de una injusticia tremenda conmigo, que me hiciste mucho daño, pero también es verdad que, paradójicamente, nuestra relación creó un vínculo que nos unirá toda la vida y nos sobrevivirá a través de nuestros hijos y nietos, sin que nosotros podamos hacer ya nada por evitarlo. Dicho vínculo es, incluso, más fuerte que otros afectivos o familiares.
Tú ya estás pagando por lo que me hiciste mediante tu condena de cárcel. Gracias a que me he dado cuenta y he tomado conciencia de ello, me he podido plantear la posibilidad de realizar un cambio de mirada sobre mi vida, y todo lo que me rodea, y he llegado a la conclusión de que eres tan importante para mí que sin ti no me habría dado cuenta de lo que soy y de lo que me ocurre. 
Te explico.
Hasta que tú fuiste condenado yo vivía instalada en el odio y en la rabia hacia ti, y sentía un gran afán de venganza y de que te ocurriera lo peor. Me sentí, entonces, muy apoyada por mucha gente, a la que no había solicitado su solidaridad, y por la sociedad en general. Pero cuando tú entraste en la cárcel yo me fui cerciorando de que así no sólo no debía seguir sino que tenía que hacer algo para empezar a pensar en mí de otra manera, más amable. Esto me llevó, con la ayuda de una buena profesional, trabajadora social, a la que recurrí, a plantearme que yo podía comenzar a ser más compasiva contigo y a reflexionar sobre cómo podría yo darte la posibilidad de que me resarcieras, me compensaras por el daño que me habías hecho, pues la cárcel que estabas pagando no sé si te ayudaba a ti, no creo, pero a mí ni me compensaba, ni me favorecía, cuando, en realidad, yo soy la verdaderamente perjudicada por tus actuaciones.
Me di cuenta que todo el apoyo y la solidaridad recibida hasta entonces cesaba en el momento en que tu sentencia era hecha pública y desde dicho veredicto todo el mundo se olvidaba de mí y de mis problemas, era como si ya no existiese. Por eso, tengo eldeseo de darte un lugar importante en mi corazón, para poder seguir en la búsqueda de mi felicidad y, así, encontrar otros hombres que me ayuden a lograr la plenitud. Dichos planteamientos no me los había podido hacer hasta ahora por estar instalada en el odio y en la rabia hacia ti. Esta carta es, también, un intento de hacer algo por nuestros hijos. Ellos necesitan entender o salvar en el corazón a su padre para poder creer, apostar por la vida y ser felices. Ya es hora de que dejemos atrás los reproches y que lo pasado sea eso pasado para que podamos, al menos, pensar como padres en nuestros hijos. Pues ser padres es como un grano que nos sale y ya no nos lo podemos quitar de encima. Me es muy grato poderte decir que yo estoy en el camino del perdón, pues me he dado cuenta que sin él no puedo tener paz y además he reflexionado mucho sobre la vida y todo lo que me ha tocado vivir, como te decía antes.
Así, estoy segura que los hijos necesitan tener en su corazón situados en igualdad, al mismo nivel, tanto al padre como a la madre. Desde hace algún tiempo he descubierto que los hijos que tienen interiorizado un padre, no sé muy bien como describírtelo, débil, culpable, poco responsable, desfigurado, etc., son personas que no tienen la vida fácil y tampoco una relación buena con su madre.
Por eso, quiero que pienses, o te fijes a partir de ahora, en gente que cumpla dichas características y verás como llevo razón. Y cuando lo veas, de nada vale que te justifiques diciéndote que es normal por lo que les ha ocurrido, que pobrecitos, etc., ya que eso no son más que excusas que nos damos para no actuar. A nadie le gusta ser compadecido, dar lástima. Alguien que da pena es un pobrecito que no puede hacer nada por sí mismo, que no tiene recursos y por eso los demás le tienen lástima. Nuestros hijos no se merecen eso, yo creo que tienen gran cantidad de recursos para superar en la vida todos los obstáculos que se les presenten y además nosotros debemos ayudarles para que descubran dichos recursos y puedan ser felices.
Yo he elegido procurarles bienestar, en todo lo que de mí dependa, hablándoles bien de ti, quitándole hierro al asunto de tus maltratos.
 Cuando me preguntan les digo que eso no es cosa suya, que eso no les pertenece, que eso fue, es y será siempre un asunto nuestro. No es que les intente mentir pero sí que procuro en todo momento hablarles de lo positivo, del amor que nos profesábamos antes de casarnos y después hasta que empezó mi calvario, del cual omito decirles nada porque sé que eso les hace mucho daño. Ellos tienen un padre, que eres tú, y necesitan que les hablen bien de él. Yo creo que todo hijo lo necesita. Mira, es de sentido común, si mi padre es malo, yo soy hijo de mi padre y eso me ata, me condiciona pues soy hijo de un padre malo. Así, después de haberte odiado hasta la extenuación me he dado cuenta que no merece la pena continuar en la guerra. Quiero vivir en la paz, primero conmigo y luego contigo. Me gustaría que cuando veas a nuestros hijos, si quieres, refuerces tu relación con ellos, a partir de todo esto que te cuento. No olvides que los hijos pueden ser uno de los fundamentos más importantes para seguir adelante y con ilusión en la vida.
Quiero decirte, antes de terminar, que estoy segura de que aquellos hijos que son fieles a su madre frente a su padre también los pierde la madre, porque el odio a alguien tan importante en la vida lleva, incluso, a la propia negación. Podríamos, al menos, intercambiar nuestras opiniones sobre las responsabilidades mutuas que tenemos como padres. Hasta tus prontas noticias. 
Adiós.





A la primera señal de malos tratos llama



A la primera señal de malos tratos llama

22 ago 2009

DESEO NEGRO: La balada negra de Bertrand Cantat (ENTRADA PROGRAMADA)



"Los daños, los excesos...
os los van a hacer pagar
y las cenizas que queden
no las recogerán ellos".
Bertrand Cantat
(De su nueva canción
Ganadores / Perdedores)










Agonizando estuvo durante cinco horas mientras el “presunto” homicida pensaba qué hacer. Después de sumirla a golpes en el estado de coma, Bertrand Cantat trataba de aclarar sus ideas para indagar la salida menos perjudicial para sí mismo. Probablemente, durante esas cinco horas en las que la vida de Marie Trintignant iba cediendo desasistida, violentada y sacrificada, Bertrant Cantat emplearía la mayor parte del tiempo de espera en cavilar sobre alternativas que le sirvieran para construir un argumento sostenible ante la policía. Porque esta vez aquello se iba a desc
ubrir.
Una espesa densidad de horas con Trintignant muriendo y Cantat maquinando cómo evadir la responsabilidad. Es casi seguro que escucharía su respiración debilitada, que la viscosidad de la sangre coagularía ante su vista, incluso que movimientos reflejos de un cuerpo descompuesto por la violencia acompañarían la nerviosa desafección reflexiva de Bertrant Cantat con Marie Trintignant expirando. No obstante, ajeno aguardó Bertrant la quinta parte de un día para alertar a las autoridades sobre su crimen, autoridades que procurarían una asistencia que se reveló tardía.
Marie Trintignant estaba rodando una película en Vilnius, la capital de una de las repúblicas bálticas tan geográficamente próximas como anímicamente ajenas a Rusia. Allí acudió su pareja, el cantante francés Bertrant Cantat, a matarla. Ignoramos si en algún instante hubo premeditación homicida, aunque la premeditación es un proceso de complejidad psicológica demasiado evasiva como para caber en una palabra. Los medios de comunicación han barajado diversas hipótesis acerca de las causas que llevaron a Cantat a presuntamente matarla a golpes revestidos del descabello execrable de la indiferencia. Con la presunción de inocencia en la mano, habría que condenarle al infierno sólo por esperar a ver cómo se desangra una vida por él descalabrada. Algunos comentarios dejan traslucir que los celos del agresor y tal vez alguna ingesta de drogas hayan tenido aparentemente algo causal que ver.
No falla. Ante el estupor del asesinato de una mujer, ventilado por los medios de comunicación, el vecindario próximo y el lejano escudriñan los informativos por si encontraran un ingrediente en el marco del crimen que convierta a la bellaquería en más comprensible, sobre todo en atribuible a causas externas al asesino. Como si el asesino no lo fuera más que por imposición. Entonces, cuando se descubre que bebía, que se drogaba o que estaba en tratamiento psiquiátrico, entonces sí, entonces bueno, ya lo comprendemos mejor. El avanzado primate social y grupal que somos necesita cláusulas de exclusión del mal para no sentir que el otro, el malvado, es igual que él y que por tanto el agresor puede estar potencialmente latente en cada uno de los observadores que se creen a salvo del mal. Si se drogaba o bebía, como nosotros no nos drogamos, pues ahí reside la causa de su vena homicida y nuestro distanciamiento respecto a ella. No nos puede pasar a nosotros, nos consolamos.

Sin embargo, la investigación sobre los agresores sistemáticos revela claves interesantes sobre la conducta depredadora de ciertos homicidas. Algunos actúan bajo la influencia de alcohol o drogas. Nuestra ley procesal considera una circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal, un atenuante generalmente, la ejecución de un acto asesino bajo los efectos del alcohol.
Pues bien, déjenme decirles que muchos agresores utilizan el alcohol como facilitador de la violencia. Aquí, la propia ley contemplaría que la atenuante desaparece, puesto que se ha utilizado la droga como senda instrumental para cometer el delito. El proceso se denomina “impulsividad planificada”. De tal modo, el agresor se va situando en el escenario en el cual sabe que va a “perder el control” de su conducta y va a descargar una paliza sobre la mujer. Esa pérdida de control es fingida, es premeditada, y se facilita ingiriendo alcohol, que es un desinhibidor de la conducta. Una situación típica de impulsividad planificada, que habrán padecido multitud de mujeres torturadas, es aquélla en la que ella ha salido del hogar y él se presenta en casa antes de lo previsto. Ante la ausencia de ella, el agresor comienza a hablar consigo mismo, a cuestionarse el porqué de que la mujer no esté en casa, a su vista, para servirle en aquello que a él le plazca. Comienza a rumiar, la activación hostil se desencadena, y el agresor busca la botella para acompañarlo. Recrea anticipadamente la escena. En cuanto ella entre en casa la hostigará con preguntas, la acosará buscando algo en sus respuestas, o en su terror, que le sirva a él para cuadrar perfectamente su enfado autoinducido y para culparla de cualquier cosa que se le ocurra. El objetivo es buscar la excusa, la chispa, para la violencia. Las patadas y los puñetazos no son aquí fruto de la pérdida de control, sino de la planificación para el descontrol. La vileza del mecanismo es todavía más sangrante si cabe, porque el alcohol se instrumenta para golpear o matar mejor, con menos repercusión para el criminal. Así que, cuando vuelvan a escuchar aquello del alcohol como excusa, acuérdense de mí y de esto que han leído.



El 15 de octubre de 2007, tras cuatro años de cárcel, Cantat salió de la prisión de Muret (departamento francés de Haute Garonne) al serle concedida la libertad condicional por su buena conducta y su "clara intención de reinserción social". Tenía terminantemente prohibido hablar en público del caso Trintignant y utilizar el nombre de la fallecida en ninguna canción, así como producir videoclips de promoción.
Cantat se escondió en Las Landas y comenzó a urdir lo que, un año después, acabó viendo la luz: el regreso de Noir Désir. Dos nuevas canciones, Ganadores / Perdedores y Le temps des cerises quedaron colgadas en la Red dentro de la nueva web oficial de la banda (www.noirdez.com). En cosa de cuatro días, y sólo en YouTube, los dos temas recibieron más de 125.000 visitas.


Fuente: http://www.redfeminista.org/
http://www.elpais.com/

1 jul 2009

LA VIOLENCIA DE GENERO EN AFRICA (Entrada programada)

Rompiendo el silencio
La lucha con
tra la violencia de género en África



Una de cada tres mujeres en el mundo ha sido agredida físicamente o ha sufrido algún tipo de abusos sexuales, normalmente por alguien que ella conocía e, incluso, dentro de su mismo entorno familiar. Así lo confirmaba un informe elaborado en el año 2000 por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Además, la violencia doméstica se ha convertido
en la principal causa de lesiones y muerte entre las mujeres de todo el planeta, como también
constata un informe de Amnistía Internacional.
Cifras escalofriantes que han llevado a los gobiernos de prácticamente todo el mundo a condenar la violencia contra la mujer y, en muchos casos, a aprobar nuevas leyes para erradicarla de la población.

Normas que en su práctica han resultado a menudo fallidas pues no consiguieron reflejar las necesidades reales vividas a diario por estas mujeres. Condicionamientos económicos o culturales, entre otros, que han mermado con frecuencia la efectividad de unas normas parlamentarias que distan de la realidad social de sus países.
La violencia de género es una realidad cotidiana que los países africanos entienden hoy como una de sus grandes asignaturas pendientes. No solo por sus lagunas legales, sino por la estigmatización de una violencia que generalmente se ha considerado como un problema que debía solucionarse en la esfera privada.
Una cultura de silencio que ha comportado, además de menoscabar los derechos básicos de la
mujer, graves secuelas en ella. Otra cifra: casi el 60 por ciento de las personas que viven con el VIH en Zimbabwe son mujeres. Precisamente, las mujeres de entre 15 y 24 años presentan un riesgo de contagio del Sida hasta seis veces superior a los varones en la misma franja de edad. Datos que se extienden también a otros países africanos como Sudáfrica o Zambia. Varios estudios concluyen que existe una relación directa entre Sida y violencia de género.
Otro agravante es el asedio generalizado de las autoridades cuando una mujer se decide a denunciar su situación, dato muy preocupante que varias asociaciones de Zimbabwe han puesto de manifiesto.
Organizaciones como el Proyecto Musasa o la Asociación de las abogadas de Zimbabwe han alzado su voz para acabar de una vez con una violencia que afecta a gran parte de su población en la que al menos una cuarta parte de sus mujeres ha sido objeto de la violencia por parte de su pareja y una quinta parte ha sido amenazada con violencia física.
Ante tanto desaliento, finalmente un dato positivo. Y es que tras diez años de intenso debate, Zimbabwe está a punto de estrenar su nueva ley contra la violencia doméstica. Después de que el Parlamento haya conseguido aprobar el proyecto de ley a primeros de este mismo año, ahora sólo queda esperar la rúbrica de su presidente, Robert Mugabe. Una ardua discusión que ha superado los anquilosados argumentos de la oposición. Así, Timothy Mubhawe, político opositor, se basaba en la inferioridad de la mujer con respecto al hombre para calificar de peligrosa la
aprobación del nuevo proyecto de ley en Zimbabwe.
Al mismo tiempo, la ministra de Asuntos de la Mujer, Oppah Muchinguri, ponía encima de la mesa otro dato alarmante: más del 60 por ciento de los homicidios en el país estaban directamente relacionados con la violencia doméstica. Argumentos dispares que se han sucedido a lo largo de una década, tiempo en el que los casos de violencia doméstica se han incrementado notablemente en el país. Sin embargo, la insistencia de asociaciones de mujeres, las organizaciones no gubernamentales y los activistas han logrado dar uno de los pasos más importantes en materia de reivindicación de los derechos de las mujeres en Zimbabwe: la restauración de su dignidad procurando la eliminación de la violencia de género.

Ahora, Zimbabwe deberá hacer frente a otro gran reto: conseguir que la población asimile las nuevas reglas del juego, desmenuzar las leyes, hacerlas accesibles... y aplicarlas. Todo ello no podrá llevarse a cabo sin un cambio radical de las actitudes sociales que imperan en el país y sin una concienciación real acerca de la violencia de género. El proyecto Musasa, en Zimbabwe, ha desafiado desde 1988 todas aquellas actitudes que favorecían y justificaban la violencia contra la mujer.


Por Carol Díaz Tapia



TESTIMONIOS:


Faduma Abdi Ibrahim se describe a sí misma como una zombi ambulante. En 1994 fue secuestrada en su casa de Somalia por una banda de 28 bandidos que la violaron por turnos durante meses.
''Cada día y cada noche rezaba para morir'', recordó.
Los bandidos, que pertenecían a una de las milicias responsables de la actual guerra civil en Somalia, le dispararon en el brazo derecho y luego la abandonaron, creyéndola muerta.
Ibrahim, que ahora vive en el campo de refugiados de Kakuma, en Kenia, dijo que si bien algunas buenas samaritanas la salvaron de la muerte, personalmente no tiene ningún motivo para vivir. ''Se apoderaron de mi vida y mi dignidad'', expresó.
Ibrahim es una de las 250 sobrevivientes de violencia de género de todas partes de Africa que viajaron a Nairobi para prestar testimonio ante un Tribunal Africano de Mujeres, instalado a fines del mes pasado.
El simulacro de juicio, organizado por el grupo humanitario Al- Taller con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem), fue la primera audiencia pública donde se escucharon testimonios sobre violencia contra las mujeres en Africa.
''Se trata de un tribunal simbólico que permite a mujeres víctimas de violencia hacer públicos sus problemas'', explicó Mary Okumu, quien dirige Al-Taller en Nairobi. Durante los dos días de audiencias, las testigos hicieron estremecedores relatos de todo tipo de actos violentos en su contra.
Otra mujer somalí que también vive en el campo de Kakuma conmovió hasta las lágrimas al tribunal cuando contó cómo los bandidos obligaron a su hijo a violarla.
''Mi hijo se negó diciéndoles que era su madre, pero no lo escucharon. Dispararon al aire y grité. Le dije a mi hijo que lo hiciera para que salvara la vida'', relató.
La guerra civil en Somalia estalló en 1991 tras el derrocamiento del presidente Siad Barré. El país del Cuerno de Africa está ahora dividido en zonas controladas por distintos clanes que luchan entre sí.
Mujeres de Ruanda hicieron relatos similares sobre asesinatos y violaciones contra sus seres queridos durante el genocidio de 1994, en el que perecieron hasta un millón de personas.
Así mismo, mujeres de Etiopía expresaron preocupación sobre la creciente violencia cultural a través de prematuros matrimonios forzados. En algunas comunidades etíopes, muchas niñas son casadas a la edad de seis años.
Una adolescente keniana contó como un ministro del gobierno la violó cuando tenía 13 años. La joven, ahora de 16, tuvo que dejar la escuela cuando se dio cuenta de que estaba embarazada.
''***** (el ministro) me amenazó y me dijo que no hablara. Dijo que no había manera de que una chica pobre como yo lo pudiera perjudicar, porque él estaba siempre con el presidente'', relató al tribunal.
Sobrevivientes de la violencia doméstica también narraron sus padecimientos. Silvia Svanda, una directora de escuela de Zimbabwe, muchas veces se vio obligada a pasar la noche en casa de vecinos debido a los frecuentes ataques de su marido.
''Mi marido era realmente un individuo violento. Supuestamente, en mi casa, yo debía ser vista pero no escuchada. Para una mujer profesional como yo eso era imposible, y lo dejé'', contó.
Svanda aseguró que no se arrepiente de haber puesto fin a esa relación abusiva tras enterarse de que su ex marido ahora está muriendo de sida. ''Mientras creamos que no podemos vivir por nuestra cuenta, nunca saldremos de semejantes matrimonios'', dijo.
Muchas sobrevivientes mostraron marcas en sus cuerpos, como dientes faltantes, cortes con objetos afilados o heridas de bala. Otras estallaban en un llanto histérico, un síntoma de trauma psicológico.
''Los testimonios ayudaron a destraumatizar a mujeres víctimas de violencia y a promover la reconciliación en diferentes sociedades'', apuntó Inonge Leweanika, de Zambia, uno de los jurados del tribunal.
La sudafricana Martha Mudlala acusó al pasado régimen del apartheid, que gobernó hasta 1994, de obligarla a crecer en la pobreza.
La pobreza fue agregada a la lista de las diferentes formas de violencia padecida por las mujeres. ''El apartheid se llevó nuestros derechos económicos y nos despojó de todas nuestras propiedades'', afirmó.
Cuando era niña, Mudlala fue separada de su padre, que debió trabajar en Johanneburgo, y sólo se le permitió enviar a su casa 34 dólares cada dos meses para mantener a una familia de ocho. ''Las leyes eran tan duras que no podíamos ir a visitar a nuestro padre en Johannesburgo'', contó.
Su colega, Mama Lydia, dijo que debió cambiar su identidad para encontrar un trabajo decente durante el apartheid.
''Como negra, sólo podía obtener trabajo como sirvienta doméstica. Tuve que falsificar mi cédula de identidad y aparecer como mestiza. Si me hubieran descubierto, habría ido a la cárcel por al menos cinco años'', dijo.
Mariah Sheba, una periodista de Tanzania, culpó de la marginación de las mujeres al colonialismo y la traición de los líderes africanos.
''La mujer africana fue una criatura libre y digna hasta que apareció el moderno modelo económico que le quitó todo poder de decisión'', expresó.
''Antes de la independencia, las mujeres eran instadas a luchar por la libertad contra el poder colonial y, a cambio, se les prometió la igualdad. Sin embargo, las mujeres han seguido siendo pobres e ignorantes de sus derechos'', dijo.
Wangary Maathai, una ambientalista de Kenia perseguida por el gobierno de Daniel Arap Moi por su resistencia a la venta de tierras públicas y bosques, manifestó al tribunal que también las mujeres, en parte, son culpables de su propia marginación.
''Esto se debe a que, en general, las mujeres tienden a subestimarse y a dejar que otros digan quiénes son y cuánto valen'', se aló.
Maathai urgió a las mujeres a no culpar a los demás. ''Es hora de escribir un capítulo diferente en nuestra larga historia de lucha y hacernos cargo de nuestro destino'', exhortó.
Sin embargo, las mujeres africanas no se resignan a ser víctimas de la violencia.
Gertrude Ochieng, de Kenia, contó cómo debió luchar contra su familia política para conservar las propiedades y la tierra de su marido desde que éste falleció, en 1968. ''He sido golpeada muchas veces, pero me mantuve firme. ¿A dónde esperan que vaya si me quitan mi tierra y mi casa?'', preguntó.
Anne Nyaberi, de la Federación Internacional de Mujeres Abogadas, con sede en Nairobi, dijo que a pesar de los tristes relatos sobre la condición de la mujer, hay cierto progreso en Africa.
Organizaciones femeninas de Kenia han logrado imponer un tercio de mujeres en una comisión abocada a la reforma de la Constitución, destacó. ''Esto dará mejor oportunidad a las mujeres de participar directamente en su bienestar''.
Este año, el parlamento de Kenia también aprobó una ley sobre igualdad de género. ''Están ocurriendo cosas que podemos celebrar'', subrayó Nyaberi.

Fuente:
http://www.nodo50.org/mujeresred/





ANTE LA PRIMERA SEÑAL
DE MALOS TRATOS LLAMA


26 feb 2009

LA OTRA PERSONALIDAD, ¿NECESITO AYUDA?

A modo de cuento-historia,

hablaré de la doble o falsa personalidad que algunas

personas cercanas a nosotros pueden tener.


Mi pareja es muy tosco, muy ogro, nunca está contento con nada.

Le molestan los niños, le molesta mi presencia, yo hago todo cuanto está en mis manos para que vivamos en paz, pero no es tarea fácil.
Hace unos meses una amiga mía lo ha visto en la calle y no podía creer que él fuese la misma persona que yo le había descrito (un hombre

amargado, insaciable, que nada lo hace feliz, que sólo puede pensar en sí mismo, exige todo sin entregar nada…).

No, no le pareció así, le vio sonriente, riéndose de todo, agradable, atento con las mujeres, caballero, y hablaba de todo…

¡Como un hombre perfecto!
Eres tonta, todo es por tu culpa




Yo claro, quedé en blanco.
“¿Estás segura de que hablas de mi pareja?”


Sí -me dice-, sí, fíjate que me habló y es lo opuesto a lo que tú me describes. Incluso habla con mucha suavidad,

educádamente, escuchando, con interés en la opinión de los demás… realmente tu pareja es un encanto.
Perpleja yo no podía creer lo que escuchaba. Era como si me hablasen de otro hombre,

no de este que tengo a mi lado que nunca me ha agradecido nada en la vida,

todo me lo ha exigido como si se lo debiese,

nunca le ha agradado nada ni de mí ni de lo que yo hago, todo le molesta,

todo lo manipula para convertirlo en algo “que hice contra él”,

sólo tiene malas palabras para mí, nunca le importa mi bienestar ni física ni mental,

se burla de mí, me amenaza, me grita, quiere ser siempre el centro de la atención, siempre anda disgustado, desafiante, enfadado y

haciéndome pagar todos los platos rotos que él mismo rompe.

Inocentemente le pregunté porqué es tan diferente cuando está fuera de casa…

Y fue un gran error. Montó un enorme escándalo, pero escándalo de verdad, no sabría ni describirlo.
Cuestión que mi pregunta sólo sirvió para que se sacie gritándome, echando sobre mí un sinfín de cargas y acusaciones, asegurando que él es igual en todas partes, que no le gusta hablar, que no gusta esto ni aquello, que todo cuanto yo hago es en su contra, que todas mis relaciones son malas, que no soy buena, que todo lo malo que me ha tocado en la vida me lo tengo bien merecido…

Siguió gritándome, amenazándome, y degradándome durante 3 largas y angustiosas horas, encerrada en un cuarto sin yo poder escapar ni defenderme. Cualquier intento de defenderme era inmediatamente contestado con más amenazas y peores tratos verbales.

Llegué a la conclusión de que él es así, y que nada ni nadie lo cambiará, nunca cambiará.
Él es quien es, y es como es.


Amenzas y acusaciones



Quien tiene que cambiar soy yo.
Obligatoriamente soy yo quien tiene que cambiar,
o hacia la libertad o hacia la sumisión y rendición total de mi persona.



Hay personas que en público muestran la cara más amable, pero que en casa son unos maltratadores psicológicos.
No golpean, no hacen daño físico por lo que no se nota su maltrato…
pero maltratan igualmente, te destruyen igualmente.
Hay que tener mucho cuidado con estas personas, la relación íntima con ellos,
especialmente en un mismo hogar puede suponer auténticos horrores.
Sólo viven para su propio bienestar, viven para sí mismos,
y harán lo que sea para lograr cuanto se proponen sin importar a quien pisoteen en el proceso.
No dudarán en pisotearte.

Y peor aún, puesto que fuera utilizan “la cara bonita” te será muy difícil encontrar apoyo,
casi nadie podrá creer lo que les cuentes de él, pensarán que eres una exagerada,
te dirán que “no es para tanto”, te pedirán aguantar, te dirán que seguramente te lo buscaste, que algo habrás hecho para enfadarle, que aguantes un poco más, “¿qué daño puede hacer un día, un mes, un año más?”.

Ten cuidado con estas personas, si están viviendo algo así creo que deben intentar salir cuanto antes porque cada día que pasa es un día más de maltratado, un día más de intimidación, un día más en el que él se hace más fuerte y tú más débil… y si esperas demasiado tal vez un día no queden fuerzas para luchar y estarás totalmente en sus manos. Si comienzas a percibir algunas actitudes similares, huye, cada día que pasa te tendrá más atada.

A la primera señal de malos tratos llama



A la primera señal de malos tratos llama

28 ene 2009

ME GOLPEA... PERO ME DICE QUE ME QUIERE




Amo a un hombre que me trata muy mal,
estoy enamorada, y no puedo dejar de pensar en él.
Sé que no es bueno, no me hace ningún bien que esté en mi vida, pero le quiero.



Sé que me maltrata, sé que esta noche que le tengo preparada una buena cena no sabrá apreciarlo, me gritará y encontrará cosas que criticar en lo que con tanto amor le he preparado.


Pero no importa, le amo, y aún sueño con que me acaricie como lo hacía antes.
— Tenía razón, en realidad fue peor —

Llegó de madrugada con la cena ya fría, me golpeó sin motivos, estaba acostada y me sacó a la fuerza. Todo lo que recuerdo fue verlo encima de mí, golpeándome. Desperté con un tarro de agua derramado sobre mí (no importa porque le quiero).


He dejado de poder hacer mis cosas, ya nunca más volví a trabajar porque mi maquillaje de ahora es verme morada completamente hasta quedar fea de verdad. Ya no puedo salir, ya no tengo amigas, no tengo a quien llamar. Si se lo digo a mi familia me tratan de exagerada, “algo tienes que haber hecho para que te castigue así”.

Me quedé en silencio con mi dolor. Llora mi corazón y mi alma al ver a mis hijos que se dan cuenta de todo, viven asustados, ya casi no comemos y si lo hacemos esperamos que no esté para que el llanto de los niños no le molesten (a veces se porta mal pero ya se lo he dicho: le quiero).



Yo antes solía ser muy sociable, trataba de hacer todas las cosas bien para que no hubiese un reclamo. Pero no importa cuanto me esmere nunca logro los objetivos, siempre me castiga. No hay forma de que se de cuenta de que todo lo que hacemos durante todo el día es intentar complacerle.
Pero da igual lo que haga siempre me golpeará por lo que sea, si hace frió es mi culpa, si hace calor es mi culpa. Me voy dando cuenta de que ciertamente hay algo malo para conmigo, soy la desgracia de mis hijos.


Tiene razón, la mala soy yo, no él.


Por eso le sigo queriendo, porque él es bueno, me golpea con razón, para que sea mejor mujer y mejor madre.



Tengo todo mi cuerpo quebrado, me duele todo, tanto que casi que no puedo escribir.
Pero quiero hacer este último intento para que todas las mujeres sigan intentando ser mejores personas para que nuestros hombres no nos tengan que golpear y así podamos vivir más tranquilas.


Esta semana seré lo más buena posible, quizás así logre que esta semana no me golpee. Claro que toda esta carta de nada me servirá, pronto ya no estaré, los doctores me han dicho que tengo destrozado todo mi cuerpo y que me estoy muriendo.


¿Será que no debemos dejar que nadie nos golpee?

Espero que mi carta le sirva a alguna mujer para que reaccione más pro
nto que yo,

pues dejé a mis hijitos sin madre por no denunciar este maltrato.
Pero claro no se olviden que él sabía todo lo que yo le amaba y aun así me mató a golpes…
Dios, perdóname por no hacer nada para defender a mis hijos de crecer sin una madre, pensaba que me amaba como yo, creo que me equivoqué y espero que mi familia que siempre se negó a ayudarme hoy piensen en mis hijos y se hagan cargo de ellos.
Dios, perdóname por no haber sido lo que siempre dicen “una mujer fuerte”.
Un bonsái no es un árbol que no crezca, es un árbol al que se le impide crecer, al que se le van podando ramas, cortando raíces, manipulando su crecimiento natural, a capricho absoluto de su cultivador. Pero al mismo tiempo, se va regando y cuidando con esmero para mantenerlo, porque el verdadero placer es que crezca bajo el control de sus manos y de su imaginación. Y así obtiene “su obra”. Es decir, la misma persona que va “destrozando” la planta es la misma persona que le permite que siga viva. Profesor psiquiatra forense Lorente Acosta (El efecto Bonsai)

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LA ARMONÍA DEL SILENCIO, mi nuevo blog.

LA ARMONÍA DEL SILENCIO, mi nuevo blog.
A veces, me refugio aquí.
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